"El
Espíritu de Dios quiere compartir el tiempo con usted íntimamente.
Hoy, el Espíritu Santo está por encima de usted y
a su alrededor. El Espíritu Santo siempre está a su
alrededor. Él quiere entrar en su corazón para vivir
dentro de usted. A veces Él llama suavemente a las puertas
de su corazón. Acaricia su corazón y su rostro. Pero
a veces el Espíritu Santo llega y le sacude. Él viene
de diferentes formas.
Hoy Él quiere visitarle, pero no deje que el Espíritu
Santo sea solamente una visita. Pídale al Espíritu
Santo que sea el compañero de su vida, su amor, su consolador,
su mejor amigo y su esposo. Dios nos llama a todos y Dios nos
ha dado una tarea. Necesitamos el poder del Espíritu Santo
para cumplir con el trabajo de Dios. Tenemos que predicar el evangelio
en el fuego. Tenemos que orar y sanar a los enfermos por el fuego.
Tenemos que orar en el fuego del Espíritu Santo. La iglesia
necesita libertad para moverse y tocar a aquellos que tienen los
corazones quebrantados. Por medio del Espíritu Santo y
del fuego bendito, tenemos que levantar al ejército de
Dios en la misma manera que Elías levantó a sus
estudiantes profetas y a Eliseo.
En junio del 2004, el Espíritu Santo llegó a mí
de manera especial. Ese día la visita del Espíritu
Santo fue muy fuerte y ungida. Esa fue una visita gloriosa del
Espíritu Santo. Yo le abrí mi corazón y mis
brazos. Le hablé al Espíritu Santo y le dije: “No
me dejes. Si me dejas, moriré.” Yo era como el mendigo
Bartimeo que rogaba porque le devolvieran la vista. Cuando Bartimeo
vio a Jesús, se quitó sus vestimentas y corrió
hacia Jesús. Se aferró a Él hasta que recibió
la vista. Yo también era como Jacob, luchando contra Dios.
Cuando reconocí la gloriosa visita del Espíritu
Santo, luché con el Espíritu de Dios y seguí
diciendo, “Nunca te dejaré ir. Mientras Tú
estés conmigo, yo poseeré la tierra para Ti. O Espíritu
Santo, te amo y te necesito más que a esta vida que vivo.
Tú eres el aire que respiro. Si te vas, moriré.
Sin ti, mi vida está incompleta. Sin Ti, no sé vivir
esta vida. Si me dejas, moriré. Por favor, hazme tu portadora
por siempre.” Lloré por una hora, tal vez por dos.
De pronto escuché la voz del Espíritu Santo que
decía, “Nunca te dejaré. Tú serás
mi esposa por siempre. Lleva el mensaje del Espíritu Santo
por todo el mundo. Yo soy el Espíritu de Jesús.
Yo soy el Espíritu de Dios Padre. Yo soy tu Maestro y Ayudante,
yo soy tu Compañero.
En junio del 2004 el Espíritu Santo y yo fuimos uno. Tuvimos
una profunda conversación. Después de eso, hicimos
una nueva alianza.
Después de ser comisionada por el Espíritu de Dios,
las puertas empezaron a abrirse para mí en EEUU para llevar
el mensaje del Espíritu Santo. La primera semana de junio
del 2005 tuvimos nuestro primer seminario. Por los últimos
nueve años hemos estado viajando alrededor del mundo, pero
en el 2005 nuestra misión viajó por todo lo largo
y ancho de los EEUU a las iglesias estadounidenses enseñándoles
a las personas cómo vivir más profundamente con
el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo visitó muchas iglesias, pero
algunas lo recibieron como a una visita que llega una sola vez.
El Espíritu Santo no debe ser una visita de solamente una
vez. El Espíritu Santo debe ser la cabeza de la iglesia;
Él es la cabeza de la iglesia. Él es Rey y Señor.
El Padre, El Hijo y Espíritu Santo son Uno. Son iguales.
La iglesia necesita reconocer al Espíritu Santo como la
cabeza de la iglesia y cabeza de nuestras vidas.
En la Iglesia Cristiana First Love Christian Church, oramos para
que todo aquel que lea este libro, reciba el bautizo del Espíritu
Santo y el poder del Espíritu Santo. Oramos para que el
Espíritu Santo se convierta en su ayudante, su compañero
de por vida, su mejor amigo y esposo."